Forever seventeen

El sábado pasado salí con mis amigos, como de costumbre. Eran las 10 y yo ya estaba lista para rockear hasta morir. Llegamos a la zona de los bares y me dispuse a comprar cigarros. Entré al oxxo, me acerqué a la caja y dije decididamente, “Me das unos delicados rojos de 25 por favor”… la cajera se me quedó viendo y dijo, “¿me muestras tu credencial?” haciendo con la mano la Seña Internacional de la Credencial de Elector (SICE), ya saben, esa en la que con su dedo índice y pulgar simulan estar sosteniendo el rectangular pedazo de plástico frente a ti. Me reí como siempre lo hago cuando eso me sucede. Acto seguido, saqué de mi bolsa mi cartera (que en realidad es un monedero en forma de zorro :3 ) y le enseñé mi credencial para votar. Me dio los cigarros, pagué y salí todavía riendo.

Caminamos hacia el bar predilecto, justo en la entrada había un tipo sentado en un banco en medio de la puerta. Dejó entrar a mis amigos, pero en cuanto me vio hizo la seña antes mencionada y me bloqueó la entrada. Saqué de nuevo mi cartera-zorro y le enseñé sonriendo mi dispositivo para tener derecho a sufragar, lo alumbró con su linternita, me vio de nuevo y me dejó entrar. Ya todos dentro pedimos cervezas y comenzamos la fiesta.

Unas 4 o 5 cervezas después se acerca el que parecía el jefe de seguridad del bar y me pregunta, haciendo la SICE, si tengo mi credencial de elector. Reí de nuevo y saqué del zorro mi herramienta electoral. Después de que verificó mi mayoría de edad, me la dio de regreso y el cotorreo se reanudó.

Unas horas después, cuando el alcohol ya estaba haciendo de las suyas (unos ya se habían peleado, otro ya había llorado, y yo ya había tirado algo), llegó la pequeña tropa de señores panzones que llevan como uniforme su calvicie y una camisa que dice “REGLAMENTOS”. Como era de esperarse, uno de ellos se quedó parado frente a mí, mientras los otros dos recorrían el bar. Mientras el Sr. Reglamentos #1 esperaba, noté que volteaba a verme constantemente, cuando #2 y #3 regresaron del recorrido, se reunieron para discutir la situación en la que se encontraban. Seguramente en su cabeza ya habían hasta colocado los sellos de clausura en la puerta del bar cuando #1 se me acerca, y con la ya tan mencionada SICE, me dice que es hora de volver a exhibir mi tan preciado fragmento de… ¿de qué están hechas las credenciales de elector?… Cuando la vio, noté como un poco de decepción se dejaba ver en sus cachetDIGO CARA, su cara.

La fiesta siguió y siguió, si mal no recuerdo. Como pudimos regresamos a mi casa y en cuanto llegué a mi cama (afortunadamente con todas mis pertenencias), caí dormida en segundos.

Al día siguiente, a pesar de amanecer con un terrible dolor de cabeza, garganta y extremidades, me mantenía optimista, ¡en sólo una noche me habían pedido mi IFE (ya sé que ahora se llama INE, pero me gusta más IFE)!, y aunque no lo sea, la gente sigue pensando que soy adolescente. Así que no pude más que llegar a la conclusión de que no importa lo que digan o piensen los adultos, mientras me pidan mostrar mi credencial de elector para comprobar mi mayoría de edad, yo voy a seguir teniendo 17.

Resumido en cuatro palabras: todavía tengo la mirada. *tiene la mirada*

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