Viernes, 7pm.

Cuando sales con tu mejor amiga de la secundaria (quien ya tiene un hijo), y ella invita a una de sus amigas, de pronto, así sin más, te ves un viernes a las 7 de la tarde, reunida con mamás que hablan sobre cómo han crecido los bebés, las cosas que tienen que hacer para poder tener tiempo de ir por ellos al kinder, y si los papás ayudan o no. Entonces, una de ellas saca el celular y te enseña la foto de cuando por fin, el retoño pudo colorear sin salirse de la rayita. Pones cara de ternura y emites el correspondiente “aww”.

De alguna manera intuyes lo que va a pasar a continuación.  Una de las presentes, la que no conoces, voltea y te dice, “¿tú no tienes hijos?”.  Sientes como las miradas se centran en ti, sonríes nerviosamente y con voz suave dices “no, yo no”, mientras en tu cabeza, tu yo interior empieza a verlas como si estuvieran locas, diciendo: “¿TENGO CARA DE MASOQUISTA?, CLARO QUE NO TENGO HIJOS, NO TENGO SUFICIENTE DINERO COMO PARA COMPRAR CERVEZA Y PAÑALES, NI PIENSO DESVELARME POR OTRA COSA QUE NO SEA ESTAR CON LOS COMPAS EN UN BAR, ADEMÁS, ¿QUÉ NO HAN VISTO EL DISCOVERY CHANNEL?, ESA MADRE DUELE UN CHINGO. Read More